Dos series de crimen que tienes que ver Crítica: el neo-noir y la literatura policíaca

Se estrenaron dos nuevas series de corte policíaco y una de ellas es colombiana. Selección Natural se estrenó el 11 de octubre en una fiesta en Bogotá y está siendo transmitida por Youtube y Mindhunter se estrenó el 13 de octubre en Netflix. Aunque parezcan muy diferentes, que sigan la tradicional línea narrativa del detective que busca resolver un caso, las pone a ambas en el panorama de la apuesta actual por darle un nueva mirada a un género que parecía agotado con True Detective, la exitosa serie de HBO.

En las décadas de los 30 a los 50, el cine estadounidense tomó la literatura de Raymond Chandler, de Dashiell Hammett, de Edgar Allan Poe y otros, y las convirtió en películas centradas en hechos delictivos o criminales contados con una estética visual caracterizada por claroscuros y por un fuerte enfoque en exacerbar la psicología de los personajes. Tal cual pasaba en la literatura, la figura del detective, héroe tradicional, era transformada hacia un personaje oscuro; a un antihéroe aquejado por vicios, pasados oscuros y un nihilismo endémico que difuminaba los límites de la moral. En el cine negro, como en la literatura negra, no hay fronteras claras entre buenos y malos. A ese tipo de cine se le llamó film noir.

¿CÓMO ESCRIBIR UNA HISTORIA POLICÍACA?

1. La situación inicial y el desenlace deben tener unas motivaciones verosímiles.

2. No deben cometerse errores técnicos respecto a los métodos del crimen y de la investigación.

3. Los personajes, el ambiente y la atmósfera deben ser realistas. Hay que referirse a personas reales en un mundo real.

4. Además del elemento de misterio, la intriga debe tener un cierto peso en tanto que argumento.

5. La sencillez fundamental de la estructura debe ser suficiente como para admitir una fácil explicación cuando el momento lo exija.

Aunque la historia del relato policíaco se remonta casi hasta el S. XVIII, y muchas de las novelas por entregas de Balzac o Dostoievski también giraron en torno a asesinatos y su investigación —Crimen y castigo, es el ejemplo más claro—, se dice que con Edgar Allan Poe el relato policial toma cuerpo y trasfondo. Las características hoy parecen simples: hay un delito que desacomoda el orden moral, se inicia una investigación en cabeza de un detective —generalmente con algún vicio marcado y sin ningún interés real más que el ego—, las pruebas culpan a un inocente, la atención se desvía, pero el ingenio y la inteligencia aguda del detective logran encontrar al culpable ofreciendo un giro argumental que sorprende al lector.

Los crímenes de la Rue Morgan, de Poe, se considerado el primer relato policial. Publicado en 1841, no sólo fija las leyes narrativas del género sino también su universo simbólico. Auguste Dupin, el detective del cuento, hace uso de la lógica y de un razonamiento basado en hechos para encontrar al culpable y con eso ridiculiza a la policía como un ente incapaz de resolver el asesinato. La labor narrativa de Poe influenció a Conan Doyle en la creación del detective más famoso de todos los tiempos: Sherlock Holmes, e inventó eso que se convertiría en las convenciones del género narrativo, luego del film noir y, actualmente, de las series policíacas.

La estructura se mantiene. En Selección Natural, un fiscal con una doble vida debe seguir las pistas que conducirán a resolver un crimen de odio, el de una transexual, ocurrido en medio de un panorama político donde la discriminación a la comunidad LGBTI es el discurso de poder que marca el diseño de políticas públicas excluyentes. True Detective, sigue la investigación de dos detectives en la cacería de un asesino serial vinculado a rituales de brujería. Mindhunter, muestra a dos agentes del FBI en el proceso de estructurar un modelo de análisis psicológico para asesinos seriales, que posibilite entender las motivaciones (aparentemente inexistentes) de los homicidios y que, a su vez, se convierta en una herramienta que sirva para prever y resolver casos atípicos de  EE. UU. en la década de los setenta.

Las series mencionadas reconfiguran, sin abandonarlos, elementos del film noir tradicional. Reformulación que las ubica en lo que, desde los ochentas y noventas, se conoce como neo-noir y que trata temas más actuales y usa elementos estéticos ausentes en el cine negro de los 40 y 50.

 

En Selección natural, por ejemplo, la femme fatale ya no es ese arquetipo subversivo reprimido por la ideología patriarcal que flota entre la bondad, la seducción y la maldad, sino que recibe nuevos atributos y traslada, de manera literal, la “fantasía” masculina de una mujer fálica y el afán por dominarla. En la serie, la femme fatale es representada por una mujer transexual que perece víctima de esa misma fantasía masculina: es un hombre que se siente mujer y con su actuar quiebra el orden del discurso de discriminación. Por otro lado, el tema de la diversidad sexual es el eje que conduce la historia. La lucha por derechos de la comunidad LGBTI es el telón de fondo, además del clima político que enfrenta a un hombre poderoso y religioso con una mujer homosexual que quiere el reconocimiento de derechos para la adopción igualitaria.

6. La solución del misterio no debe escapar a un lector razonablemente inteligente.

7. Cuando se revela la solución, esta debe parecer inevitable.

8. La novela policíaca no debe intentar hacerlo todo a la vez. Si se trata de la historia de un enigma que funciona a un nivel mental elevado, no podemos convertirla también en una aventura violenta o apasionada.

9. Es preciso que de una manera u otra, y no necesariamente a través de los tribunales de justicia, el criminal reciba su castigo.

10. Es necesaria una cierta honestidad con el lector. El lector acepta que lo engañen, pero no con una tontería.

Apuntes sobre la novela policÍaca, Raymond Chandler.

Mindhunter, basada en la historia real de Robert Ressler, el psicólogo que estudió a Ed Kemper, un asesino serial, reestructura la visión que se tiene sobre los móviles atrás de los asesinatos. Para el cine noir tradicional, los motivos de los crímenes son claros y definibles: amor y dinero, generalmente; lo que hace más sencillo dar con el culpable, entenderlo y castigarlo. En cambio, la intención de los agentes del FBI es justamente entender por qué los asesinatos seriales carecen de un motivo concreto y qué modificación ha surgido en la sociedad para que el término Serial killer abarque, de modo tan preciso, a los reclusos entrevistados por los protagonistas de la serie. La ausencia de motivos definibles significa un cambio en la categoría de “culpable”, pues los perpetradores del delito se convierten en víctimas de una sociedad enferma, en el resultado triste de una infancia terrible y de unas carencias que marcan su destino.

Si bien es cierto que, en esencia, la estructura inventada por Poe, las rutas que su literatura marcó, continúan siendo el recorrido que sigue cualquier historia donde el crimen busque ser entendido y resuelto. También lo es que la sociedad ha ido encontrando nuevas formas de descubrir a los culpables, lo que propulsa, evidentemente, la necesidad de transformar las maneras en que se cuentan las historias. La ciencia, la tecnología, la psicología forense y los estudios sociales han hecho, en muchos sentidos, obsoleta la deducción lógica en cabeza de un detective de inteligencia superior. No obstante todo lo anterior, la figura de un hombre (Selección natural) o dos (Mindhunter) cuya inteligencia rompe los límites de lo común, sigue causando admiración y atracción entre los espectadores de las series transmitidas por plataformas web.

La invitación es a ver ambas series, a asistir con entusiasmo a las apuestas que se hacen para reformular el género y a disfrutar —desde el entendimiento del esqueleto— de las historias, de su misterio, del suspenso inherente a no saber quién es el culpable y por qué lo hizo. A resolver, antes que el detective, el caso que se entreteje.

 

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