Todo lo que debes saber para disfrutar Stranger Things 2 Reseña crítica

Quedan pocos días para el lanzamiento de Stranger Things, una de las series más exitosas dentro de la plataforma de contenidos digitales Netflix. La fecha de estreno de la segunda temporada es el 27 de octubre de 2017 y, según se cuenta, promete ser más oscura que la primera entrega. El Demogorgon —nombre dado a The Monster por los niños en referencia al príncipe demonio del juego de rol Calabozos y dragones— regresa desde The upside Down para recordar que el puente entre las dimensiones continúa abierto.

La segunda temporada tendrá nueve capítulos y se esperan nuevos personajes, nuevas referencias al cine de los ochentas (Ghostbusters, Indiana Jones) y, como era fácil suponer, la aparición de Eleven y una mirada a su pasado, de dónde viene y quién es. Muchas de las líneas narrativas inconclusas en la primera temporada, seguirán ahondando en la construcción del suspenso, del carácter de los personajes y de sus conflictos consigo mismos, con los demás y con emociones nuevas como el luto por Barb y Eleven.

«La luz volverá dentro de uno o dos segundos. ¿Cuánto duran un segundo o dos, o un minuto o dos, en la oscuridad total? ¿Cómo se mide el tiempo en la oscuridad?» —Ojos de fuego, Stephen King.

Mucho se ha hablado de las referencias implícitas dentro de la serie que evocan al cine de los ochenta, a la literatura de terror y al cómic. Quienes hayan leído, por ejemplo, Ojos de Fuego, de Stephen King, encontrarán en Eleven una referencia a Charlene McGee, aquella chica que es perseguida por The Shop, una agencia gubernamental, por sus poderes de piroquinesis (crear o controlar el fuego). O la tan repetida referencia a The Thing, la película de John Carpenter, basada en la novela de John W. Campbell. Hay alusiones a Cronenberg, Spielberg, Donner y sus Goonies. A H.P. Lovecraft, a revistas de juegos de rol, a Edgar Alan Poe, a J. J. R. Tolkien y la fantasía que, en ambos, derivó de poemas épicos medievales como Beowulf…

Sin embargo, las referencias también están en el aspecto técnico. No son sólo los elementos de la cultura popular alusivos a la década de los ochenta como las realidades paralelas —tan de moda en esa época en cómics y televisión—, los walkie talkies o la candidez de los niños que aún paseaban en bicicleta por las noches, antes de los videojuegos y las plataformas digitales de series web. Es también la banda sonora rebosante de sintetizadores, que construyen la atmósfera de ciencia ficción científica, suspenso, misterio y terror; y que aportan a la sensación, subterránea, de la nostalgia. Música de New order, The Clash, Porter o Toto y su hit de sintetizador: África. Por medio de la música, el espectador puede hacer una inmersión más efectiva en el mundo diégetico (el narrado) de la serie.

Asimismo, el cabezote de la serie está elaborado con tipografía ICT Benguiat, creada por Ed Benguiatm, usada en los populares libros de los ochenta Choose your Own Adventure, y que también es la fuente de advertencia del FBI contra la piratería de Paramount desde 1995 y la letra usada en la portada del disco Strangeways Here We Come, de The Smiths, lanzado en 1987.

La suma de referencias de contenido y aspectos visuales ochenteros, se constituyen como una marca que da identidad a la serie y motiva esa hipernostalgia que se le ha endilgado en las críticas. La música, la literatura y el cine con los que se engancharon los niños de hace treinta años, dan a Stranger Things ese remembranza añorante, que hoy significa el éxito entre la generación con mayor peso en las decisiones económicas y en la edad de plenitud del poder adquisitivo. Hay una certeza absoluta de que esta segunda temporada, gozará también de ese exceso de lo norteamericano, que es su virtud y, para muchos, su mayor defecto.

 

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